Sergio Oviedo: “Por negligencia, impericia o adrede, a Diego lo dejaron morir” - Pablo Layús
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Sergio Oviedo: “Por negligencia, impericia o adrede, a Diego lo dejaron morir”

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Nació en Villa Diamante, a dos estaciones de tren de Villa Fiorito, y corrió la redonda en la misma cancha donde lo hizo Diego con Los Cebollitas. Fue jugador de fútbol hasta que entró a trabajar como periodista en diario Clarín. Luego pasó a revista GENTE y durante dos décadas fue el encargado de la sección Deportes. Allí conoció a Maradona, a quien entrevistó en casi 30 oportunidades en distintos lugares de Argentina y el mundo. Reconoce que “no era amigo del Diez”, pero está destrozado por cómo se dio la muerte del ex capitán de la Selección y todo lo que pasó el día de su velatorio

Sergio en una de las tantas entrevistas que le realizó en vida


–¿Cuándo fue la primera vez que viste a Diego Maradona?

–En 1981, en la Bombonera. Fui con mi papá a ver la última fecha del campeonato Metropolitano contra Racing. Cuando llegamos a la cancha todo era un descontrol… Mi viejo fue a sacar un abono de socio en las antiguas ventanillas que había debajo de los palcos. Un mar de gente pujaba por ingresar al estadio.

–¿Cómo hicieron para entrar?

–Yo tenía seis años y mi papá me dijo: “¡Esto es un quilombo, nos vamos para casa!”. Un señor lo escuchó, vio mi cara de decepción y nos ofreció: “Vengan conmigo al palco, mi familia no pudo venir y tengo dos lugares”. Boca empató 1 a 1, salió campeón y pude ver a Maradona a dos metros de donde estaba yo.

–¿Llegaste a jugar en Fiorito en la misma cancha que Diego?

–Sí. Yo estaba en las inferiores de Independiente. Como era capitán y goleador, todos los fines de semana me invitaban a jugar campeonatos por plata. No tenía que poner un peso, pero si mi equipo ganaba, me pagaban… y muy bien. Nunca perdimos un partido. Muchas veces, esa plata la llevaba a mi casa, para comprarles la leche y el pan a mis hermanos.

–¿Volviste a ver a Diego antes de ser periodista?

–Sí, cuando estaba en sexto año del secundario, en septiembre de 1992. Fui a alquilar una cancha de fútbol cinco en la calle Deán Funes, en Parque Patricios. Cuando termino de pagar la seña, me doy vuelta y lo veo a Don Diego. Lo saludé y le pregunté qué hacía ahí. “Estas canchas son de mi hijo Lalo y hoy viene Diego a jugar un partido para inaugurarlas”.

–¿Era verdad?

–Sí. A los pocos minutos vino Claudia, luego Marcos Franchi y finalmente ingresó Diego. Había un periodista español, porque se hablaba del pase de Diego a Sevilla. Era después de la suspensión de 15 meses que le había impuesto la FIFA, porque le había dado positivo de cocaína un control antidoping luego de un partido entre Napoli y AS Bari, el 17 de marzo de 1991.

–¿Cómo fue ese encuentro?
–Yo tenía una postal de la Bombonera en mi carpeta de estudiante. Me senté en una mesa y le escribí una carta, sentida y profunda, pidiéndole que vuelva a Boca. El periodista español me vio y me preguntó qué le había dado. Cuando le conté me hizo una entrevista. Recuerdo que su fotógrafo me sacó una foto con Maradona en el medio de la cancha. Nunca la pude conseguir… No había Internet, era otro mundo.

Sergio es amante del fútbol pero supo separar su pasión a la hora de entrevistalo

–¿Cuál fue tu primer encuentro ya como periodista?

–Nueve años después. Yo ya había pasado por la revista El Gráfico y diario Clarín, y comenzaba a ser una pieza importante en revista GENTE. Y me tocó cubrir la despedida de Diego Maradona, el 10 de noviembre de 2001 en la Bombonera. Fueron casi 48 horas siguiéndolo.

–¿Por qué 48 horas?

–La orden de los directores de GENTE era: “No hay que perderse nada de la despedida”. La cobertura la arranqué en el Hotel Hilton de Puerto Madero, donde Diego estaba hospedado. Tenían el piso 8 y 9 para todos los jugadores que llegaron a la Argentina. La noche previa al partido no durmió nadie, ni Diego ni nosotros. Al día siguiente fuimos a la Bombonera; por la noche, a una gran fiesta en el mismo hotel. Yo terminé la noche arriba del escenario con Maradona, Ciro, Juanse y el Mono Burgos, los tres músicos que cantaron esa vez.

–¿Volviste a entrevistar a Diego?

–Decenas de veces. Las más importantes arrancaron cuatro años después de la despedida, en agosto de 2005, cuando cubrí los 13 programas de La noche del Diez. Un año después lo entrevisté en el Mundial de Alemania y en marzo del 2008 viajé con Maradona a Bolivia, para jugar un partido con Evo Morales en La Paz. Ese mismo año asumió como técnico de la Selección argentina. El día que dio la lista de convocados para el Mundial de Sudáfrica 2010 y le pisó el pie a varios periodistas en su ingreso al predio de Ezeiza, estábamos con la directora de GENTE, Gabriela Cociffi, y el editor Hugo Martin esperando a Diego para entrevistarlo. Y en el Mundial de Sudáfrica fui el único periodista que ingresó a su casa para hacer una tapa para GENTE. Luego lo entrevisté en Inglaterra, cuando cumplió 50 años.

–¿Seguiste en contacto con él?

–Sí, uno es periodista las 24 horas del día, los 365 días del año, y siempre traté de estar conectado con Diego o con alguien cercano a él.

–¿Qué sentiste cuándo murió?

–Mucha tristeza, porque con Diego se fue un pedazo de la identidad argentina. No hay un día que vea un video o escuche la canción que escribió el cuñado de Rodrigo y no me ponga a llorar. Me acuerdo que una vez le pregunté: “De todas las canciones que te hicieron en tu vida, ¿cuál fue la mejor”… Y me tarareó La Mano de Dios. Cuando la escucho me acuerdo de ese momento y me hace mierda…

–¿Fuiste al velatorio?

–Sí, llegué en medio del caos, cerca de las dos de la tarde. Hablé con un periodista amigo que tengo en la Casa Rosada y me consiguió una credencial para que pudiera ingresar a despedirlo.

–¿Qué pensás de todo lo que pasó?

–Que fue algo triste, lamentable… Yo no puedo creer que al máximo ídolo que dio la historia del deporte argentino lo hayan velado ¡sólo diez horas! Es como si decidieran jugar una final entre Boca y River en la cancha de Sacachispas: no hay manera de que eso termine bien.

–Pero fue decisión de la familia…

–No. Ése es un error que repiten los periodistas en todos los programas, pero es falso. No fue una decisión de la familia: fue una decisión de Claudia Villafañe y de dos de sus cinco hijos: Dalma y Gianinna. La pregunta obligada que tenemos que hacernos todos los periodistas es: ¿Por qué la última internación, el seguimiento del traslado a su casa en Tigre y el entierro lo manejaron las personas a las que Diego había denunciado ante la Justicia?

–¿Qué querés decir?

–Es de público conocimiento que a Claudia –en 2014, por los siete departamentos que compró en Miami mintiendo que estaba soltera cuando aún estaba casada con Diego– y a Gianinna –en 2017, cuando le encontraron una cuenta en Uruguay con 1.850.000 dólares– Diego le pidió a Matías Morla que las llevara a la Justicia.

–¿Crees qué esa plata era de Diego?

–No lo sé. Eso lo deberá determinar la Justicia. Pero no te conté eso para abrir un debate sobre si Claudia y sus hijas le ocultaron plata a Maradona. Lo que no puedo creer es que las tres personas que Diego venía señalando desde hace por lo menos seis años hayan manejado la puerta del velatorio como si fueran los patovicas de una discoteca.

–¿Lo decís por lo que pasó con Rocío Oliva?
–Por ejemplo. Me pareció lamentable y vergonzoso que a la mujer que estuvo los últimos seis años con Maradona no la hayan dejado despedirse. Te puedo asegurar que Diego se murió enamorado de Rocío. Gran parte de su deterioro en estos últimos dos años se debió a la pandemia y a la separación de Oliva. Él nunca pudo superar que ella lo dejara. Lo último que quiso hacer fue comprarle un anillo con diamantes y mandarle decenas de rosas rojas, para intentar reconquistarla.

–¿Creés qué las hijas sabían esto y por eso no la dejaron entrar?

–Puede ser… (piensa unos segundos). Pero aunque ellas le tengan bronca porque sabían que Rocío le fue infiel a Diego varias veces, era su papá el que amaba a esa mujer. De hecho, Maradona tenía confirmadas y certificadas varias de esas infidelidades de Oliva, y sin embargo decidió perdonarla.

–¿Estuvo bien el velatorio en la Casa Rosada?

–No, el velatorio debió haber sido en la Bombonera, y durante tres días. Había que preparar el cuerpo y despedir los restos de Diego en el medio de la cancha de Boca. Maradona en el círculo central y una alfombra azul y amarilla a lo largo de todo el campo de juego. La entrada tenía que ser por la calle Del Valle Iberlucea, en las puertas azules que se encuentran debajo de los palcos y que dan a la calle. La gente pasaba, le rendía su homenaje y luego salía por la platea baja hasta la calle Irala. Tres filas para el ingreso, todos con barbijo, y una valla con seguridad privada (no policía), que tenía que ir desde La Boca hasta Retiro. Con puestos hidrantes, baños químicos y carpas con alcohol en gel y barbijos con la imagen de Diego, así todos lo usaban. Uno de los carriles, el del medio, para personas con discapacidad, chicos y mujeres. Y si querés, armás un escenario e invitás a todas las bandas que le hicieron alguna vez una canción a Maradona, para que canten en vivo. Todo en vivo, por la TV Pública.

–¿Creés qué esto hubiese evitado los incidentes?

–No te puedo decir que sí, porque si la barra de Gimnasia llamaba a la familia de Diego para poder entrar sin hacer la fila –como pasó en la Casa Rosada–, tal vez igual se habrían producido desmanes. Pero por lo menos lo tenías más controlado. Le permitías a Hugo Maradona, el hermano de Diego, que venga de Nápoles a despedirlo. ¿Por qué creemos qué Dalma y Gianinna tienen más importancia que El Turco? Todos son familia Maradona, todos tenían los mismos derechos.

–¿Por qué decís lo de la barra de Gimnasia?

–Porque fue así. Cuando Diego estuvo internado en noviembre en el sanatorio Ipesa de La Plata, alguien los mandó a la puerta de la clínica para que puteen a Matías Morla, el abogado y apoderado de Diego. Esa misma gente es la que después los dejó entrar al velatorio.

–¿Por eso Matías Morla decidió dejarle el cuidado de Diego a la familia?

–No lo sé, porque no hablé con él, pero creo que de alguna forma “casi que lo obligaron” a alejarse de Maradona. Sé que su muerte lo destrozó. Diego era su amigo y Matías fue clave para que Diego volviera a estar bien económicamente. Lo único que no entiendo, y me gustaría preguntarle, es: ¿Por qué les dio el cuidado de su amigo a las personas que hace varios años viene denunciando?

–¿Por qué los periodistas no contaron lo de los barrabravas en la clínica y en el velatorio?

–Muchos porque no tienen información, otros porque decidieron tomar partido por Claudia, convencidos de que fue una víctima de Diego. Hay que tener mucho coraje para opinar en contra de Dalma y de Gianinna… Pero los periodistas estamos para eso, para cuestionar todo, lo mismo que el fiscal que lleva adelante la investigación de la muerte de Diego. La primera pregunta que debería hacerse es: ¿Quiénes se benefician con su muerte?

–¿Creés que una parte de la familia se benefició con la muerte de Diego?

–Sería muy irresponsable de mi parte decirte que sí, pero creo que el fiscal tiene que hacerse esa pregunta e investigar todas las hipótesis. Yo tengo una doble sensación. Por un lado, cuando el domingo vi a Dalma en el palco de Boca llorando sin consuelo, se me llenaron los ojos de lágrimas. Porque a ella también la entrevisté muchas veces y en Sudáfrica hasta me convenció para que subamos juntos a una montaña rusa que iba a más de 200 kilómetros por hora. Te cuento esto para que veas que no tengo nada en contra de la hija de Diego. Ahora, no puedo entender cómo en 14 días nunca fue a ver a su papá. ¿Para qué pidió que llevaran a Diego cerca de su casa?

–¿Ella lo pidió?

–Sí. Ella y Gianinna. Luego de la operación de Maradona en la Clínica Olivos tuvieron una discusión con Jana y le recriminaron el poco control por los medicamentos y el alcohol que tomaba su papá. Y cuando Jana les respondió que “también era su papá y ellas nunca iban a visitarlo”, respondieron que “no podían irse hasta Bella Vista, porque tienen hijos y es más de una hora de viaje”. Entonces pidieron que lo llevaran a una casa que les quedara bien para poder ir a visitarlo. Pero en 14 días Dalma fue una sola vez, y según tengo entendido ni siquiera ingresó. Gianinna fue tres veces.

–¿Escuchaste lo que le dijo Claudia a Ruggeri: “Si vieras dónde murió Diego, te morís”?

–Sí, lo escuché. Yo si fuera Oscar le hubiese preguntado: “Si el lugar donde estaba Diego era una mierda: ¿por qué tus hijas no se lo llevaron a vivir a su casa? Yo también vivo en Nordelta, Claudia… ¡Si me avisabas me lo llevaba yo a mi casa!”. Pero acá siento que todos se hicieron los boludos y se dieron cuenta de los errores ahora que Diego se murió…

–¿Quiénes son los máximos responsables?

–Los médicos, la gente profesional que lo trataba. Yo no le puedo echar la culpa a Maximiliano Pomargo, el cuñado de Morla, o a los custodios. Pero hubo dos personas que figuran como “el equipo médico tratante del señor Maradona” y ellos son Leopoldo Luque y la doctora Agustina Cosachov, que “prescribieron el seguimiento y atención médica en el domicilio del paciente”. Esto fue con consentimiento de la familia.

–¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

–¡Todo! Nada me cierra de esos 14 días en los que Maradona estuvo en el barrio San Andrés, en Villanueva. ¿Cómo es posible que a Diego no le hayan puesto un médico clínico? ¿Por qué en la casa no había un desfibrilador o un tubo de oxígeno? ¿Por qué una persona con un corazón del doble de tamaño que el normal en un señor de 60 años no tenía un cardiólogo? Cuando leo los chats entre las tres hijas de Diego, Luque y Cosachov, me parece una broma. Se la pasan hablando de que “hay que llevar un médico clínico para que revise a papá”, algo que nunca sucedió. ¿Qué estaban esperando? ¿Era un regalo para Navidad la revisión del médico? ¡Pasaron 14 días, señores!

–Lo increíble es que nadie se haya dado cuenta…

–A mí me parece que sí se dieron cuenta, pero se hicieron los boludos. Maradona no era Oscar Ruggeri, que tiene 58 años y está flaco e impecable. Diego tenía decenas de problemas de salud, se había desvanecido en su casa de Bella Vista y el 4 de noviembre lo habían operado de un hematoma subdural. ¿Por qué no había un médico que controlara los informes de los enfermeros?

–¿Con un médico que supervisara los informes Maradona se salvaba?

–Si Maradona hubiese tenido los cuidados adecuados, hoy estaría vivo. En la declaración que Dahiana Madrid hizo ante la Justicia confesó que “el día anterior a su muerte, la presión arterial de Diego Maradona era 130-100 y las pulsaciones por minuto llegaron a 115”. Para un paciente cardíaco el límite debe ser 80. Pero esto no es lo único. Unos días antes se cayó, se golpeó la cabeza y no lo llevaron al médico… ¿Quién es el estúpido que tiene a su cargo un paciente recién operado de hematoma subdural que se cae, se golpea la cabeza y no lo lleva a hacer una tomografía? Estos dos datos –que está investigando muy seriamente el fiscal– indican que por negligencia, impericia o adrede, a Diego lo dejaron morir.

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Nio García y su vinculo con Argentina

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Hablé con el cantante vía Zoom sobre su nuevo lanzamiento, proyectos y relación con nuestro país. Su último trabajo es un éxito y por eso te invito a que escuches la nota

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Reina Reech: “La gente está cansada de la virtualidad”

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Estuvo como invitada en “Jubilados TV” (domingos 9:00hs por A24) y mostró su preocupación ante los cierres de escuelas decretado por el Gobierno debido a la ola de contagios por la pandemia de coronavirus. “Fue un año muy complicado el 2020 a nivel económico y además este 2021 arrastra todo lo que tuviste que hacer para sostener el 2020”, afirma. 

“Hay planes que encima son demasiados pequeños, de moratoria, de impuestos porque uno como empresario tiene que ocuparse primero de la gente que trabaja para vos y poder pagarles a ellos”. 

Reina, que es directora de tres escuelas de danzas, destacó que sus establecimientos cumplen con los requisitos impuestos para dar clases presenciales. “Tenemos un aforo del 30 por ciento, ósea que en un aula pueden entrar 8 o 10 personas porque lo hemos marcado con damero para tener esos dos metros por dos que es lo que pide el protocolo”. 

“Yo el año pasado me podía haber quedado sufriendo por todos los ahorros que tuve que meter para sostener las tres escuelas sin embargo dije no, si me quedo acá no me va dar covid, me va dar un bobazo porque me había agarrado mucha angustia, mucho miedo. Dije ´tengo que dar vuelta esta situación´ empecé a meditar mucho y pude retomar mi creatividad dónde terminé de escribir mi primer libro”, agregó. 

Sobre volver a dar clases por teleconferencias, Reina fue clara al admitir que “la gente pareciera que está como un poco cansada de la virtualidad. Le cuesta este año a la gente volver a lo virtual”. 

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Diego Boneta: “Luis Miguel me contó cosas que me llevaré a la tumba”

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Esta noche arranca la nueva temporada de la serie sobre la vida de Luis Miguel. Por medio de Netflix se realizó campañas para promocionarla y hablaron varios medios. Pero me quedo con la cedida a La Voz del Interior a Diego Tabachnik donde remarca, con su titulo y entrevista, que el cantante le contó muchas cosas de su vida. Y con este dato deja marcado que esta al tanto de todo lo que se exponga en la serie

–Hay muchísimo misterio en torno a la figura de Luis Miguel, y vos tuviste la oportunidad de tratarlo. ¿Cómo es en persona y qué te dijo de tu interpretación?

–Fue un privilegio conocerlo y pasar tiempo con él, porque normalmente cuando se hacen estas biopics, el actor nunca puede conocer al artista porque ya no vive. Yo fui como una esponja y busqué como actor absorber muchos gestos y cosas que me sirvieron enormemente. Luis Miguel es una persona con un sentido del humor increíble, muy chistoso, muy rápido… y conmigo fíjate que siempre hubo una complicidad muy especial. Él compartió cosas conmigo… me dijo: ‘Diego, esto es sólo para ti, por favor no se lo digas a nadie, ni a los escritores, esto es para que te ayude a ti a interpretarme a mí’… y son cosas que me llevaré yo a la tumba. Agradezco mucho su confianza. Me ayudó muchísimo pasar tiempo con él.

–¿Dirías que forjaste una amistad?

–(Duda)… bueno… yo diría que sí.

–Por último, ¿el hecho de que él haya estado involucrado de esta manera con ustedes hizo correr el riesgo de que la serie cuente una versión demasiado oficialista, condescendiente en algún punto hacia su figura?

–No, no, no… Yo digo más bien todo lo contrario. Todo el tiempo queríamos estar lo más cercanos a los hechos, porque en la vida de Luis Miguel la verdad supera a la ficción.

La nota completa la podes leer AQUI

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Urquiza

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