Carla Peterson se confesó con ¨Estelita¨ - Pablo Layús
Connect with us

Entrevistas

Carla Peterson se confesó con ¨Estelita¨

Publicado

el

En el programa de América 2 la actriz cordobesa habló de todo y de su relación con Martín Loustou. ¨Estelita¨ logra que sus entrevistados hablen sin problemas y se confiesen

Entrevistas

Pablo Sorensen: “Monzón fue un proyecto bisagra en mi carrera ”“Monzón fue un proyecto bisagra en mi carrera ”

Publicado

el

Por

El actor atraviesa un gran momento y busca repetir su actividad del año pasado

“Estoy deseoso de verla nuevamente. Fue un proyecto bisagra en mi carrera” Pablo Sorensen, atravesando la temporada local con la exitosa Revista de Mar del Plata en el Teatro Corrientes, no puede esconder la felicidad que le provoca saber que *mañana por la noche TELEFE estrena en televisión abierta la exitosa serie “Monzón”, en la cual interpretó al sparring del mítico boxeador en sus años de máximo éxito.
Monzón fue emitida por Space en junio del 2019, luego por Nexflix y ahora llega a la pantalla chica *mañana lunes 18 de enero a las 23:30.*
Protagonizada por Jorge Román, Mauricio Paniagua, Carla Quevedo, Paloma Ker, Soledad Silveyra, Diego Cremonesi, Florencia Raggi, Gustavo Garzón y Yayo Guridi, contó con Sorensen en la interpretación del personaje renombrado Gordillo, acompañando al actor Fabián Arenillas encargado de interpretar a Amílcar Brusa, entrenador de Monzón.
“La serie llega a mi carrera a partir de un casting que realicé para Pampa Films que luego me elije y me convoca para realizar el personaje del sparring, en sus años de gloria. Por eso me toca participar de las escenas donde vence a Nino Benvenutti, momento en que se su imagen pasa a la historia en el deporte internacional”.
Respecto a su conocimiento previo de Monzón, “es que fue una gloria del deporte argentino que algunos incluso compararon con Maradona, pero en el boxeo” y que en la serie “es valorable el trabajo realizado para mostrarlo desde el lugar como humano más que como ídolo, y no desde la empatía como hicieron muchos medios cuando fue el femicidio de Alicia Muñiz, en tiempos donde estos hechos no se visibilizaban como hoy, donde la sociedad argentina pone las cosas por su nombre a lo que realmente él fue en ese momento”.
“Mi composición –explica sobre Gordillo- surge de la premisa de indagar en la historia de ese muchacho, este entrenador, que le toca hombro a hombro acompañar la carrera de un joven que se dirimía entre conductas adictivas y el profesionalismo que el deporte exigía. En esos años, respecto a hoy, los jóvenes tenían otras inquietudes e intereses, apelaban a otras conductas y creo que se ve reflejado en cada composición general”.

Seguir leyendo

Entrevistas

Diego Ramos: “¿El secreto de mi éxito para mantenerme en forma? ¡Entrenar seis veces por semana y comer saludable!

Publicado

el

Por


Diego Ramos fue elegido para ser la cara de Lody Argentina. A los 48 luce un físico privilegiado y se anima a exponer su cuerpo. Entrevista con el actor y conductor que la rompió haciendo Sex durante la pandemia pero que también contrajo coronavirus y perdió a su papá.


Atrás, como perdido en el tiempo, quedó su debut en televisión en la tira Montaña rusa, en 1994. A partir de allí, Diego César Ramos (48) sorprendió por su talento para interpretar cualquier papel que se le presentara. Hizo de galán en Ricos y famosos, todo lo contrario en Los exitosos Pells, y se animó a encabezar un infantil en Doña Disparate y Bambuco. Hace poco, en medio de la pandemia, hizo un papel jugado en la obra Sex y ahora que eso terminó, por lo menos por streaming, fue convocado para ser panelista con el programa que Vero Lozano tiene en Telefe y se anima a conducir Todo se transforma, que se emite por el canal Discovery. ¿Cómo hace para hacer todo y bien? Para Diego el estudio es la base de todo. “Lo hago desde los 18 años y nunca paré. Creo que estudiar es buenísimo, por el desafío de crecer, para interpretar obras, personajes, los distintos papeles que esta profesión me ponga delante”, confiesa Diego.
La misma perfección y exigencia que le pone al trabajo la tiene con su cuerpo. A las seis horas semanales que dedica a su entrenamiento les suma una dieta sana y ordenada. “No soy un talibán con la comida, pero trato de no comer cualquier cosa. No me privo de nada, pero me cuido bastante. Desde muy chico aprendí que alimentarse bien mejora la calidad de vida”, asegura. Esta conducta lo mantiene espléndido: a los 48 años, la marca argentina Lody lo eligió para ser la cara de la campaña Otoño-Invierno 2021. Después de la producción en el estudio de Gabriel Roca, encargado de las fotos, entrevista con el actor, conductor y ahora modelo de calendario.
–Estás haciendo una campaña, casi desnudo. ¡Todo un logro a poco de celebrar medio siglo de vida! ¿Cómo se consigue?
–¿El secreto de mi éxito? ¡Lo guardo bajo siete llaves! La verdad es que entreno seis veces por semana, una hora por día, y sigo una dieta que me dio mi nutricionista. Hablando en serio, creo que el secreto es ser constante y prolijo en todo.
–¿Sos de los que se matan en el gimnasio?
–No… Todo lo contrario. Una hora por día es suficiente. Encima estoy retomando, porque con la cuarentena pasé varios meses sin entrenar. Los gimnasios estaban cerrados y no me enganché con los entrenamientos por zoom.
–¿Te sorprendió que una marca como Lody te eligiera como cara de su nueva campaña?
–¡Me alegró las Fiestas! (risas). Es un orgullo que una marca tan importante me convoque a esta edad para ser su imagen. Esto está bueno, porque hay público para todo. ¡Lo que no hice a los 18 lo estoy haciendo 30 años después!
–¿Sentís que valió la pena la experiencia?
–Sí, y estoy muy feliz y contento por el resultado. En épocas de pandemia, en momentos en que la mayoría está en crisis, Lody me sorprendió. Hizo una campaña jugada, muy europea, al mejor estilo Benetton. Tengo entendido que ahora es el primer lanzamiento con mi imagen, pero hay una segunda etapa en la que somos varios los modelos que intervenimos.
–Es bueno que una marca argentina esté siempre pensando en hacer cosas importantes, porque eso genera trabajo para decenas de familias.
–Tal cual. Muchas veces no vemos todo lo que hay detrás y lo importante que es. Cuando fui a firmar el contrato, Elías, director de la empresa, me contó el proceso de fabricación y la cantidad de personas que intervienen para conseguir ese resultado y esa calidad. ¡Encima los boxers son buenísimos! No tienen nada que envidiarle a las mejores marcas europeas.
–¿Qué estás haciendo además de tu trabajo en televisión?
–Acabamos de terminar Sex, una obra que nos enseñó una nueva manera de hacer teatro. ¡Fue increíble! Estamos terminando de ajustar algunos detalles para llevarla al teatro con público.
–¿Cómo fue la experiencia de hacer teatro en medio de una pandemia mundial?
–Fue raro, porque todos tuvimos que aprender cuál era la mejor manera de resolverlo. Lo bueno es que la gente se enganchó y participó todo el tiempo. Fue una gran experiencia.
–¿Cómo les fue en términos de espectadores?
–Excelente. En muchas funciones se agotaron las entradas. La verdad es que fuimos privilegiados. Trabajamos y muy bien durante todos los meses de aislamiento social, algo que no todos pudieron hacer.
–Vos te contagiaste de coronavirus. ¿Cómo la pasaste?
–No tan mal… ¡pero no se lo recomiendo a nadie! Muchos creen que haberlo tenido es una bendición, pero yo les aseguro que no. La incertidumbre de no saber qué te puede pasar es terrible. ¡Hay que seguir cuidándose!
–Encima te tocó perder a Alberto, tu papá.
–Sí, fue durísimo. Al viejo se lo extraña un montón.
–¿Lo contagiaste vos o fue al revés?
–Es algo que nunca vamos a saber, y tampoco sirve de mucho, por la culpa que te genera. Analizando las fechas pareciera ser que mi papá se contagió en una terapia intensiva y cuando fui a buscarlo me lo agarré yo también. Fui siempre muy cuidadoso con todo. A mis papás no los veía, porque sabía que eran personas de riesgo.
–Tu mamá Silvia también se contagió. ¿Cómo transitó la enfermedad?
–Mamá no la pasó tan mal hasta los últimos dos días. El proceso de su enfermedad fue bastante parecido al que viví yo. La diferencia es que al final a ella se le agudizaron los síntomas y a mí no.
–¿Te vas a dar la vacuna cuando llegue al país?
-Sí, no tengo miedo ni prejuicios con ninguna. Confío mucho en los médicos argentinos –papá era uno de ellos–, y si tanta gente está investigando para intentar salvarnos, vacunarse es la mejor manera de honrarlos. Pero hay que entender que hasta que llegue la vacuna lo mejor es cuidarse.

Seguir leyendo

Entrevistas

Sergio Oviedo: “Por negligencia, impericia o adrede, a Diego lo dejaron morir”

Publicado

el

Por


Nació en Villa Diamante, a dos estaciones de tren de Villa Fiorito, y corrió la redonda en la misma cancha donde lo hizo Diego con Los Cebollitas. Fue jugador de fútbol hasta que entró a trabajar como periodista en diario Clarín. Luego pasó a revista GENTE y durante dos décadas fue el encargado de la sección Deportes. Allí conoció a Maradona, a quien entrevistó en casi 30 oportunidades en distintos lugares de Argentina y el mundo. Reconoce que “no era amigo del Diez”, pero está destrozado por cómo se dio la muerte del ex capitán de la Selección y todo lo que pasó el día de su velatorio

Sergio en una de las tantas entrevistas que le realizó en vida


–¿Cuándo fue la primera vez que viste a Diego Maradona?

–En 1981, en la Bombonera. Fui con mi papá a ver la última fecha del campeonato Metropolitano contra Racing. Cuando llegamos a la cancha todo era un descontrol… Mi viejo fue a sacar un abono de socio en las antiguas ventanillas que había debajo de los palcos. Un mar de gente pujaba por ingresar al estadio.

–¿Cómo hicieron para entrar?

–Yo tenía seis años y mi papá me dijo: “¡Esto es un quilombo, nos vamos para casa!”. Un señor lo escuchó, vio mi cara de decepción y nos ofreció: “Vengan conmigo al palco, mi familia no pudo venir y tengo dos lugares”. Boca empató 1 a 1, salió campeón y pude ver a Maradona a dos metros de donde estaba yo.

–¿Llegaste a jugar en Fiorito en la misma cancha que Diego?

–Sí. Yo estaba en las inferiores de Independiente. Como era capitán y goleador, todos los fines de semana me invitaban a jugar campeonatos por plata. No tenía que poner un peso, pero si mi equipo ganaba, me pagaban… y muy bien. Nunca perdimos un partido. Muchas veces, esa plata la llevaba a mi casa, para comprarles la leche y el pan a mis hermanos.

–¿Volviste a ver a Diego antes de ser periodista?

–Sí, cuando estaba en sexto año del secundario, en septiembre de 1992. Fui a alquilar una cancha de fútbol cinco en la calle Deán Funes, en Parque Patricios. Cuando termino de pagar la seña, me doy vuelta y lo veo a Don Diego. Lo saludé y le pregunté qué hacía ahí. “Estas canchas son de mi hijo Lalo y hoy viene Diego a jugar un partido para inaugurarlas”.

–¿Era verdad?

–Sí. A los pocos minutos vino Claudia, luego Marcos Franchi y finalmente ingresó Diego. Había un periodista español, porque se hablaba del pase de Diego a Sevilla. Era después de la suspensión de 15 meses que le había impuesto la FIFA, porque le había dado positivo de cocaína un control antidoping luego de un partido entre Napoli y AS Bari, el 17 de marzo de 1991.

–¿Cómo fue ese encuentro?
–Yo tenía una postal de la Bombonera en mi carpeta de estudiante. Me senté en una mesa y le escribí una carta, sentida y profunda, pidiéndole que vuelva a Boca. El periodista español me vio y me preguntó qué le había dado. Cuando le conté me hizo una entrevista. Recuerdo que su fotógrafo me sacó una foto con Maradona en el medio de la cancha. Nunca la pude conseguir… No había Internet, era otro mundo.

Sergio es amante del fútbol pero supo separar su pasión a la hora de entrevistalo

–¿Cuál fue tu primer encuentro ya como periodista?

–Nueve años después. Yo ya había pasado por la revista El Gráfico y diario Clarín, y comenzaba a ser una pieza importante en revista GENTE. Y me tocó cubrir la despedida de Diego Maradona, el 10 de noviembre de 2001 en la Bombonera. Fueron casi 48 horas siguiéndolo.

–¿Por qué 48 horas?

–La orden de los directores de GENTE era: “No hay que perderse nada de la despedida”. La cobertura la arranqué en el Hotel Hilton de Puerto Madero, donde Diego estaba hospedado. Tenían el piso 8 y 9 para todos los jugadores que llegaron a la Argentina. La noche previa al partido no durmió nadie, ni Diego ni nosotros. Al día siguiente fuimos a la Bombonera; por la noche, a una gran fiesta en el mismo hotel. Yo terminé la noche arriba del escenario con Maradona, Ciro, Juanse y el Mono Burgos, los tres músicos que cantaron esa vez.

–¿Volviste a entrevistar a Diego?

–Decenas de veces. Las más importantes arrancaron cuatro años después de la despedida, en agosto de 2005, cuando cubrí los 13 programas de La noche del Diez. Un año después lo entrevisté en el Mundial de Alemania y en marzo del 2008 viajé con Maradona a Bolivia, para jugar un partido con Evo Morales en La Paz. Ese mismo año asumió como técnico de la Selección argentina. El día que dio la lista de convocados para el Mundial de Sudáfrica 2010 y le pisó el pie a varios periodistas en su ingreso al predio de Ezeiza, estábamos con la directora de GENTE, Gabriela Cociffi, y el editor Hugo Martin esperando a Diego para entrevistarlo. Y en el Mundial de Sudáfrica fui el único periodista que ingresó a su casa para hacer una tapa para GENTE. Luego lo entrevisté en Inglaterra, cuando cumplió 50 años.

–¿Seguiste en contacto con él?

–Sí, uno es periodista las 24 horas del día, los 365 días del año, y siempre traté de estar conectado con Diego o con alguien cercano a él.

–¿Qué sentiste cuándo murió?

–Mucha tristeza, porque con Diego se fue un pedazo de la identidad argentina. No hay un día que vea un video o escuche la canción que escribió el cuñado de Rodrigo y no me ponga a llorar. Me acuerdo que una vez le pregunté: “De todas las canciones que te hicieron en tu vida, ¿cuál fue la mejor”… Y me tarareó La Mano de Dios. Cuando la escucho me acuerdo de ese momento y me hace mierda…

–¿Fuiste al velatorio?

–Sí, llegué en medio del caos, cerca de las dos de la tarde. Hablé con un periodista amigo que tengo en la Casa Rosada y me consiguió una credencial para que pudiera ingresar a despedirlo.

–¿Qué pensás de todo lo que pasó?

–Que fue algo triste, lamentable… Yo no puedo creer que al máximo ídolo que dio la historia del deporte argentino lo hayan velado ¡sólo diez horas! Es como si decidieran jugar una final entre Boca y River en la cancha de Sacachispas: no hay manera de que eso termine bien.

–Pero fue decisión de la familia…

–No. Ése es un error que repiten los periodistas en todos los programas, pero es falso. No fue una decisión de la familia: fue una decisión de Claudia Villafañe y de dos de sus cinco hijos: Dalma y Gianinna. La pregunta obligada que tenemos que hacernos todos los periodistas es: ¿Por qué la última internación, el seguimiento del traslado a su casa en Tigre y el entierro lo manejaron las personas a las que Diego había denunciado ante la Justicia?

–¿Qué querés decir?

–Es de público conocimiento que a Claudia –en 2014, por los siete departamentos que compró en Miami mintiendo que estaba soltera cuando aún estaba casada con Diego– y a Gianinna –en 2017, cuando le encontraron una cuenta en Uruguay con 1.850.000 dólares– Diego le pidió a Matías Morla que las llevara a la Justicia.

–¿Crees qué esa plata era de Diego?

–No lo sé. Eso lo deberá determinar la Justicia. Pero no te conté eso para abrir un debate sobre si Claudia y sus hijas le ocultaron plata a Maradona. Lo que no puedo creer es que las tres personas que Diego venía señalando desde hace por lo menos seis años hayan manejado la puerta del velatorio como si fueran los patovicas de una discoteca.

–¿Lo decís por lo que pasó con Rocío Oliva?
–Por ejemplo. Me pareció lamentable y vergonzoso que a la mujer que estuvo los últimos seis años con Maradona no la hayan dejado despedirse. Te puedo asegurar que Diego se murió enamorado de Rocío. Gran parte de su deterioro en estos últimos dos años se debió a la pandemia y a la separación de Oliva. Él nunca pudo superar que ella lo dejara. Lo último que quiso hacer fue comprarle un anillo con diamantes y mandarle decenas de rosas rojas, para intentar reconquistarla.

–¿Creés qué las hijas sabían esto y por eso no la dejaron entrar?

–Puede ser… (piensa unos segundos). Pero aunque ellas le tengan bronca porque sabían que Rocío le fue infiel a Diego varias veces, era su papá el que amaba a esa mujer. De hecho, Maradona tenía confirmadas y certificadas varias de esas infidelidades de Oliva, y sin embargo decidió perdonarla.

–¿Estuvo bien el velatorio en la Casa Rosada?

–No, el velatorio debió haber sido en la Bombonera, y durante tres días. Había que preparar el cuerpo y despedir los restos de Diego en el medio de la cancha de Boca. Maradona en el círculo central y una alfombra azul y amarilla a lo largo de todo el campo de juego. La entrada tenía que ser por la calle Del Valle Iberlucea, en las puertas azules que se encuentran debajo de los palcos y que dan a la calle. La gente pasaba, le rendía su homenaje y luego salía por la platea baja hasta la calle Irala. Tres filas para el ingreso, todos con barbijo, y una valla con seguridad privada (no policía), que tenía que ir desde La Boca hasta Retiro. Con puestos hidrantes, baños químicos y carpas con alcohol en gel y barbijos con la imagen de Diego, así todos lo usaban. Uno de los carriles, el del medio, para personas con discapacidad, chicos y mujeres. Y si querés, armás un escenario e invitás a todas las bandas que le hicieron alguna vez una canción a Maradona, para que canten en vivo. Todo en vivo, por la TV Pública.

–¿Creés qué esto hubiese evitado los incidentes?

–No te puedo decir que sí, porque si la barra de Gimnasia llamaba a la familia de Diego para poder entrar sin hacer la fila –como pasó en la Casa Rosada–, tal vez igual se habrían producido desmanes. Pero por lo menos lo tenías más controlado. Le permitías a Hugo Maradona, el hermano de Diego, que venga de Nápoles a despedirlo. ¿Por qué creemos qué Dalma y Gianinna tienen más importancia que El Turco? Todos son familia Maradona, todos tenían los mismos derechos.

–¿Por qué decís lo de la barra de Gimnasia?

–Porque fue así. Cuando Diego estuvo internado en noviembre en el sanatorio Ipesa de La Plata, alguien los mandó a la puerta de la clínica para que puteen a Matías Morla, el abogado y apoderado de Diego. Esa misma gente es la que después los dejó entrar al velatorio.

–¿Por eso Matías Morla decidió dejarle el cuidado de Diego a la familia?

–No lo sé, porque no hablé con él, pero creo que de alguna forma “casi que lo obligaron” a alejarse de Maradona. Sé que su muerte lo destrozó. Diego era su amigo y Matías fue clave para que Diego volviera a estar bien económicamente. Lo único que no entiendo, y me gustaría preguntarle, es: ¿Por qué les dio el cuidado de su amigo a las personas que hace varios años viene denunciando?

–¿Por qué los periodistas no contaron lo de los barrabravas en la clínica y en el velatorio?

–Muchos porque no tienen información, otros porque decidieron tomar partido por Claudia, convencidos de que fue una víctima de Diego. Hay que tener mucho coraje para opinar en contra de Dalma y de Gianinna… Pero los periodistas estamos para eso, para cuestionar todo, lo mismo que el fiscal que lleva adelante la investigación de la muerte de Diego. La primera pregunta que debería hacerse es: ¿Quiénes se benefician con su muerte?

–¿Creés que una parte de la familia se benefició con la muerte de Diego?

–Sería muy irresponsable de mi parte decirte que sí, pero creo que el fiscal tiene que hacerse esa pregunta e investigar todas las hipótesis. Yo tengo una doble sensación. Por un lado, cuando el domingo vi a Dalma en el palco de Boca llorando sin consuelo, se me llenaron los ojos de lágrimas. Porque a ella también la entrevisté muchas veces y en Sudáfrica hasta me convenció para que subamos juntos a una montaña rusa que iba a más de 200 kilómetros por hora. Te cuento esto para que veas que no tengo nada en contra de la hija de Diego. Ahora, no puedo entender cómo en 14 días nunca fue a ver a su papá. ¿Para qué pidió que llevaran a Diego cerca de su casa?

–¿Ella lo pidió?

–Sí. Ella y Gianinna. Luego de la operación de Maradona en la Clínica Olivos tuvieron una discusión con Jana y le recriminaron el poco control por los medicamentos y el alcohol que tomaba su papá. Y cuando Jana les respondió que “también era su papá y ellas nunca iban a visitarlo”, respondieron que “no podían irse hasta Bella Vista, porque tienen hijos y es más de una hora de viaje”. Entonces pidieron que lo llevaran a una casa que les quedara bien para poder ir a visitarlo. Pero en 14 días Dalma fue una sola vez, y según tengo entendido ni siquiera ingresó. Gianinna fue tres veces.

–¿Escuchaste lo que le dijo Claudia a Ruggeri: “Si vieras dónde murió Diego, te morís”?

–Sí, lo escuché. Yo si fuera Oscar le hubiese preguntado: “Si el lugar donde estaba Diego era una mierda: ¿por qué tus hijas no se lo llevaron a vivir a su casa? Yo también vivo en Nordelta, Claudia… ¡Si me avisabas me lo llevaba yo a mi casa!”. Pero acá siento que todos se hicieron los boludos y se dieron cuenta de los errores ahora que Diego se murió…

–¿Quiénes son los máximos responsables?

–Los médicos, la gente profesional que lo trataba. Yo no le puedo echar la culpa a Maximiliano Pomargo, el cuñado de Morla, o a los custodios. Pero hubo dos personas que figuran como “el equipo médico tratante del señor Maradona” y ellos son Leopoldo Luque y la doctora Agustina Cosachov, que “prescribieron el seguimiento y atención médica en el domicilio del paciente”. Esto fue con consentimiento de la familia.

–¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

–¡Todo! Nada me cierra de esos 14 días en los que Maradona estuvo en el barrio San Andrés, en Villanueva. ¿Cómo es posible que a Diego no le hayan puesto un médico clínico? ¿Por qué en la casa no había un desfibrilador o un tubo de oxígeno? ¿Por qué una persona con un corazón del doble de tamaño que el normal en un señor de 60 años no tenía un cardiólogo? Cuando leo los chats entre las tres hijas de Diego, Luque y Cosachov, me parece una broma. Se la pasan hablando de que “hay que llevar un médico clínico para que revise a papá”, algo que nunca sucedió. ¿Qué estaban esperando? ¿Era un regalo para Navidad la revisión del médico? ¡Pasaron 14 días, señores!

–Lo increíble es que nadie se haya dado cuenta…

–A mí me parece que sí se dieron cuenta, pero se hicieron los boludos. Maradona no era Oscar Ruggeri, que tiene 58 años y está flaco e impecable. Diego tenía decenas de problemas de salud, se había desvanecido en su casa de Bella Vista y el 4 de noviembre lo habían operado de un hematoma subdural. ¿Por qué no había un médico que controlara los informes de los enfermeros?

–¿Con un médico que supervisara los informes Maradona se salvaba?

–Si Maradona hubiese tenido los cuidados adecuados, hoy estaría vivo. En la declaración que Dahiana Madrid hizo ante la Justicia confesó que “el día anterior a su muerte, la presión arterial de Diego Maradona era 130-100 y las pulsaciones por minuto llegaron a 115”. Para un paciente cardíaco el límite debe ser 80. Pero esto no es lo único. Unos días antes se cayó, se golpeó la cabeza y no lo llevaron al médico… ¿Quién es el estúpido que tiene a su cargo un paciente recién operado de hematoma subdural que se cae, se golpea la cabeza y no lo lleva a hacer una tomografía? Estos dos datos –que está investigando muy seriamente el fiscal– indican que por negligencia, impericia o adrede, a Diego lo dejaron morir.

Seguir leyendo

CORDOBA

@adosmanoscocinanatural

Urquiza

Entradas y Páginas Populares

Es chisme

Trending